No Cuentes los Días, Haz que los Días Cuenten

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martes, 12 de mayo de 2015

EXITUS

Este post es un poco menos "happy" que los anteriores, pero como ya dije, nada está arriba ni abajo, y como todo en este mundo tiene dos caras...Y cuando estás en el hospital y más durante cierto tiempo, lamentablemete te encuentras con que compañeros de planta están pasando sus últimos días allí metidos, y que ha llegado el momento, y su estado pasa a ser  EXITUS

Encontrarte con ésto, vivirlo in situ, puerta con puerta de habitación, y seguir con tu positivismo es complicado, vaya si lo es, es duro, #durodecojones tremendamente duro. Un tortazo real, con el brazo extendido, la mano abierta y toda la pérfida intención de ir directo al centro de tus mecanismos de defensa, que hasta ese mismo instante, suficiente tenían con aguantar lo que se estaba introduciendo en tus venas lo más estoicamente posible.

Pero la Rueda de la Vida sigue girando y nadie dijo que ésto fuera un caminito de rosas en el que de vez en cuando vomitas o se te cae el pelo de las axilas.



 Por lo tanto, toca sacar pecho,  levantar la cabeza para mirar de frente y seguir terco una vez más y dando un paso más tozudo que el anterior. Como un búfalo atado con una soga que quiere avanzar cueste lo que cueste hasta soltarse y arrollar la valla en libre estampida...


Aplicando la adaptación al medio que tenemos entre manos, a veces se nos presenta ante los ojos un suceso que hay asimilar y convertir en esa fuerza necesaria para incar la pezuña una vez más. Y no es otro que la entereza de aquellos que "tienen más barro que tú y encima les llega hasta el cuello"  y siguen erre que erre, sin concesiones de ningún tipo.

 Un ejemplo de ésto que digo, fue un chico que me encontré una mañana al hacerme los análisis previos a las sesiones de quimio que me iban a dar, y que apareció en silla de ruedas, con mascarilla y también sin pelo, vamos minusválido y con cáncer por si una desgracia no fuera suficiente, pero con más entereza y con la cabeza más alta que cualquiera de los que, con cara quejumbrosa iban o estaban en el mismo sitio. Echándole dos muy gordos al tema por no decir otra cosa.
  Por lo cual, viendo este directo al mentón,
¿cómo no vas a arremangarte los brazos y luchar hasta que no te quede nada, hasta quedarte vacío y aún así por duro que se haga, no seguir tirando pa´lante con la pala?